27 de enero de 2010

La edad no importa

Mientras degustaba de una deliciosa cena típica de colombia (arepas) con una de mis grandes confidentes de la vida y gran amiga, se nos vino a la mesa y nos salió de la cabeza, cuándo comienza la vida, ¿cuándo terminas la carrera?¿cuándo te casas? ¿cuándo tienes un buen trabajo, depa y un lindo novio?
¿Acaso hay una edad en la que digas, ha comenzado mi vida?
El gran dilema comenzó cuando vino a la conversación, las comparaciones con otras personas mucho menores que estas dos bellas damiselas, que ya cuentan con una vida propia, una buen trabajo, terminando su carrera y con planes de maestría a la puerta, esperando el sí para comenzar, y si a esto le agregamos el carro, un buen departamento y el novio, nos quedamos cortas.
Que discusión tan grande la que se armó cuando tocamos la edad.
La edad no importa, quizá tu vida no ha comenzado aún, quizá aún no es tu tiempo, todo tiene su tiempo y su hora -fue mi argumento-.
Pero después dije: pero si la vida comenzó desde que nací, allí fue el incio de la vida.
Quizá aún no comienzo a vivirla o a querer vivirla.
Otro argumento: quizá ya la estás viviendo pero por estar preocupada por tener una buena carrera, un carro, un buen sueldo, no te has dado cuenta de que ya es el tiempo de vivirla.
Deja atrás la edad y comienza a vivir tu vida desde ahora.
La edad no es sinónimo de tener una buena vida.
Puedes tener cien años y no haber vivido absolutamente nada, puedes tener diez años y hacer de ese momento el inicio de tu gran vida.
La vida no es sinónimo de la edad.
La edad es protocolo meramente.

12 de enero de 2010

La verdadera distancia

Es el tiempo que hay entre tu yo y el mio,
Es la sonrisa que el tiempo borra mientras te alejas caminando dándome la espalda.
Es el suspiro que hay entre tu aliento y mi corazón.
La verdadera distancia es lo que hay entre tu mente y mi corazón. Un gran abismo que se llena con cada paso y sonrisa que das. Pero que el viento se lleva como ladrón descarado.

28 de diciembre de 2009

Mi confesión

Acepto que extraño el lugar vacío que dejaste.
Comienzo a sentir que me haces falta y me doy cuenta de que me acostumbré a verte por ahi, caminado de un lugar para otro, trabajando y quejándote de la poca comida que nos ofrecen el el restaurante.
La verdad es que te extraño y desearía que llegaras ya. Me sonrieras con tus ojos de miel y me dieras el abrazo de oso.

22 de diciembre de 2009

¿eso fue todo?

- Adiós, felices vacaciones-
Creo que ahi termina la historia.
Lo siguiente: FIN

11 de diciembre de 2009

Creo que me estoy enfermando

Siento como el corazón deja de latir cada segundo que pasa,
veo pasar las horas más lentas que el caminar de una tortuga paciente.

Mi sonrisa ya no es la misma, se ve contagiada por una falsa meolodía que según viene del corazón que late cada vez menos, creo que se llama melancolía.

Al caminar mis pasos no son tan firmes como cuando me atrevía a correr y dar saltos como los de los niños pequeños, el cuerpo me duele, pareciera que me lo cortan y lo dejan en cachitos sobre las calles por donde voy.

Mi cabeza no puede con más ideas, se vuelve loca cada vez que trata de recordar lo que ha pasado y lo que no ha pasado ¿alguién sabe de una que ya no usen y que este en buen estado?

Mis manos ya no son tan suaves como antes,el aire y el humo se han encargado de desaliñarlas y dejarlas en mal estado, hasta mi cabello pareciera sufrir de mi enfermedad, es un rebelde sin causa, que domina cada hebra de cabello, vaya toda una anarquía sobre mi cabeza.

Lo que más preocupa es la parte donde se guardan los sentimientos, no se si sea el cerebro o mi corazón, pero ambos estan fallando, no responden como en aquellos días cuando recordaba a detalle cada color, olor y sabor de los lugares y momentos que habían pasado por mi vida. La cajita de los recuerdos está enferma también.

Necesito de una medicina que dure para toda la vida, que no me causa efectos secundarios ni me envejezca día a día, que me llene de alegría el corazón y traiga nuevos recuerdos a mi mente. Una pósima que traiga felicidad, amor y paz en mi alma, que contamine cada sendero donde vaya e ilumine la calle por donde pase.

Quiero creer que existes y que cada vez que te imploro misericordia me escuchas y no te haces a un lado, quiero creer que estás ahí cada vez que me siento enferma como hoy y me das la mano y te acuestas a dormir conmigo mientras lloro en la cama vacía, quiero sentir que estás ahi conmigo y que me darás
de esa medicina que solo tu y yo conocemos muy bien, quiero creerlo, quiero verlo.

4 de diciembre de 2009

anoche

anoche se detuvo el tiempo, mientras tu brazo se extendía, la luna iluminó solo ese pedazo de tierra donde tu y yo estabámos. Tu sonrisa tan fresca y espontánea como siempre me llenó de regocijo el corazón.
Tu corazón tan grande que no cabe en tu cuerpo lo sintió el mio mientras nuestro abrazo danzaba al compás del sonido de las hojas.
Te alejaste lentamente deseándome con tu cálida mirada una dulce noche, mientras yo cerraba la puerta y te decía adiós. Anoche el tiempo fue cómplice de nosotros mientras todo lo demás era normal para los demás.

1 de diciembre de 2009

¿Acaso la última vez?

Prometo que será la útima vez que me dejo llevar por el viento que provocas cuando pasas cerca de mí.
La útima vez que disfruto de tus ojos y tu voz, sólo dejáme un rato más contemplarte, después te puedes ir y no regresar si no quieres.
Te prometo que serás el último que ilumine mi corazón con la brisa suave de tu compañía.